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jueves, 11 de julio de 2013

Puntadas de mi alma...

Cuanto tiempo que no escribo por aca,y no es que no tenga nada que pensar ,lo que pasa es que dejo en suspenso los pensamientos,por seguir corriendo, en la carrera de la vida,pero hoy me detuve,y me detuve a leer en el sito de Sol de "Entre hilos y puntadas" ,siempre acudo alli por buenos tips o consejitos de tejido,y me encontre con una meditacion en cuento,"El cuento de la abuela".Y he estado pensando mucho este dia ,y no quiero que este dia se pase sin plasmarlo en las hojas, que aguantan siempre mis faltas de ortografia y esta gramatica que no puedo remediar por mi teclado americano,....como extraño las maquinas de escribir de antes,donde podia poner las tildes a las silabas,pero en fin ,eso no me quitara el sabor que da el poder sacar de adentro ,esto que ha "llenado mi copa hoy" aunque me ha dejado muy nostalgica.
Y es que... no es que yo sea viejita aun,aunque ya pinto mis canitas,es mas creo que no llegare a serlo,por mis malos habitos y el vicio que me acompaña ya casi tres cuartas partes de lo que ha corrido de mi vida,pero talves en el alma ya tengo la edad,en la que otros puedan pensar de mi,lo que esta nieta piensa de su abuela.
Muchas veces me he preguntado, para quien tejo?,muchas veces mi esposo me lo ha preguntado y solo ha movido su cabeza en señal de un;"No te entiendo,gastar tanto tiempo e invertir dinero en algo que no tiene un proposito comercial"_ cuando me ha visto llegar con mis hilos a cuesta y ve en mi closet,que mi ropa solo ocupa un cuarto de espacio y lo demas esta lleno de cajas y bolsas con lanas e hilos para esos..."por si..." ...Yo nunca me detuve, hasta hoy, a analizar.Aunque por estos dias si he tejido "para alguien",a veces me asalta esa pregunta y tambien la tristeza.
Cuando comence mi espacio de tejido,en tejiendo sueños,"WeavingDreams",mi intension era tejer para mis princesas,yo tengo 6 princesas,pero lejos de aca,alla por mi tierraal Sur del Mundo ;creo que de todo lo tejido logre ver 2 fotografias,de ellas ,con unos gorritos que les envie,y fue todo,yo entiendo  que a ellas talves no les guste lo tejido,talves como revelion ante una madre y abuela ausente,o talves porque el consumismo ,que nos agobia y nos seduce con sus marcas y materiales cada ves mas sofisticados,que impiden ver el trabajo hecho con amor y con nuestras manos,tiempos de aprendisaje,tiempos de expectasion;se han fijado la posicion con la  que tomamos el tejido?,siempre entre ambos brasos,con ambas manos,sobre el regazo,como si quisieramos abrasar por horas a quien va tener el producto de nuestro esmero ,y arrullarlo eternamente? Asi lo imagine yo cuando tejia para ellas.Ahora mejor voy guardando esas prendas en una caja,ahi estaran hasta que empiecen a oler a guardado,"el olor de la casa de abuela"donde quedan atesorados e impregnados, largos dias de soledad y melancolia,largos dias en que los pensamientos viajan urgentes buscando los recuerdos felices,imaginando escenarios en los que las princesas se visten y danzan entre destellos de rayos de sol ,que traspasan los frondosos arboles ,en medio un bosque encantado,rodando y girando,enarbolando sus bufandas,sus chales,sus vestidos...Talves es mejor tejer asi,pensando siempre que alguien puede llegar a vestirlos o talves necesitarlos,que alguien abrira, algun dia, la "caja de la abuela " y recordara,se preguntara  y talves comprendera que tejer no es solo un pasatiempo si no tambien una manera de seguir soñando ,seguir aprendiendo y seguir vivas ,de seguir creyendo que se nos necesita ,que somos utiles de algun modo,y que podemos seguir siendolo,desde la silla que alberga tantos momentos que jamas volveran a repetirse, aunque el recuerdo de nuestra imagen se torne borroso en los corazones de quienes amamos...
Les comparto el fragmento amigas,lo he tomado del sitio de Sol,http://solteje.blogspot.com/ pero quiero tenerlo aqui en mi rincon,hacerlo mio.Ojala y puedan tener unos minutos para leerlo.

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¸.•´¸.•*´¨) ¸.•*¨)Tammy Go.







La Abuela Tejedora(Cuento)

Ahora la comprendo. Recién ahora que vivo de recuerdos y no de proyectos. Jamás entendí a mi abuela, pero ahora que tengo casi su edad, comprendo todo perfectamente.
Siempre viene a mi memoria la imagen de mi abuela tejiendo. Tejía todo el día, sentada en su sillón maltrecho, pero preferido. Me llamaba la atención que tejía sin mirar, como de memoria, como si la vista no fuese un sentido necesario para realizar esa labor. Su mirada se perdía en horizontes, presumo, lejanos y ya inexistentes.
Tejía y tejía y yo me preguntaba para qué, pero sobre todo para quién. Nadie usaba sus bufandas, sacos y mañanitas, pero los ella seguía tejiendo. Lo más extraño es que tejía a sabiendas que esas prendas no tendrían uso alguno.
Era interesante observarla. El movimiento de sus manos, la cadencia de las agujas que suavemente subían, bajaban y se metían en de la trama de la prenda, como quien entra a un lugar que le es amigable, familiar.
El tejido de turno, reposaba siempre en su regazo, lánguido, adormilado. Ella no lo mirada, jamás controlaba si algún punto se había zafado o si se le había enredado el ovillo de lana.
Parecía que tejer la transportaba a otro mundo donde ni siquiera el propio tejido era parte. ¿Para qué y para quién tejía? Me cuestioné una y otra vez durante toda mi infancia y hasta que ella murió.
No es que no se lo haya preguntado, sino que jamás comprendí sus respuestas. Cada vez que se lo preguntaba, la respuesta era diferente al anterior.
– ¿Para qué tejes abuela?
– Por si refresca – Contestaba sin mirarme siquiera.
– ¡Pero, es verano abuela!
– Nunca se sabe hija, hay que estar preparada.
– ¿Para quién tejes abuela?
– Pregunté en cierta ocasión.
– María tendrá un bebé – Respondió distraída.
– María es apenas una niña, tiene tan sólo diez años
– Ya crecerá – Contestó muy segura.
– ¿A quién le tejes esa bufanda?
– Al tío Alfredo – Dijo sonriente
– Abuela, el tío Alfredo murió hace un año.
– Me la pidió antes de morir.
Todas sus respuestas eran confusas y atemporales. Un día, decidí no preguntar más. Me desconcertaba ese tejido eterno de sus días y alguna que otra noche.
Las agujas parecían una extensión de sus manos y el tejido, otra parte de su cuerpo. Le dolían las manos, se le notaba en el rostro. A veces dejaba de tejer tan sólo un momento, las acariciaba y como presa de un mandato interno volvía a tejer enseguida, como si algo la obligase a estar permanentemente tejiendo.
¿Por qué tejes abuela si te duelen las manos? – Le pregunté más de una vez.
La respuesta era siempre la misma.
– Si no tejo, me dolerá el corazón. Tampoco entendí esa respuesta ¿Qué tenía que ver el corazón con el tejido? Sin dudas, mi abuela era un ser inabarcable para mi.
Cuando se es un niño o un joven, las personas tendemos a ser presumidamente seguros, estúpidamente petulantes. Creemos que la niñez o juventud es una especie de documento habilitante para emitir opiniones, afirmar sin saber, sentenciar sin haber analizado.
Ahora me doy cuenta que eso fue lo que hice con mi abuela. Crecí con la imagen de esa mujer tejiendo “en vano”. La despedí con la tristeza de sentir que ella había perdido su tiempo. Recuerdo que una vez le pregunté a mi madre si la abuela había tenido siempre la costumbre de tejer.
– No pobre, jamás pudo – Dijo mi madre un poco triste y continuó.
– Siempre estuvo muy ocupada criando a sus hijos, ocupándose de la casa, cocinando, ayudándonos con la tarea. Vivió para los demás realmente. Desconcertada le dije:
– Entonces ¿Por qué no descansa ahora que ya no debe ocuparse de nadie? ¿Por qué se empecina en estar ocupada todo el tiempo tejiendo para nadie, en vez de aprovechar su tiempo libre y descansar?
Mi madre no me contestó.
El tiempo pasó para mi abuela, para mi madre y está por pasar para mi también. Recién ahora que estoy tan cerca de ser un recuerdo, comprendo perfectamente para qué y para quién tejía mi abuela. Lamento no haberlo hecho antes.
Tejía para sí, no para otros. Las bufandas, gorros y guantes eran una excusa para no sentirse vacía, inútil. Ahora entiendo ese mandato interior, yo lo escucho también.
Es muy difícil para alguien que vivió cuidando de otros, sentir que no se es necesaria. Cuando los años pasan y se acaban las tareas, las esperas, los cuidados, algo de nosotras se esfuma con el calendario. Cuando los hijos crecen y parten, se llevan mucho –demasiado- de nosotras.
Dicen que así es la vida, y así ha de ser, pero es difícil -no de entender- sino de transitar. Siento pena por mi abuela, siento tristeza por no haberla comprendido, pero claro, no era mi tiempo de entender ciertas cosas.
Ahora la recuerdo de otra manera, la comprendo desde lo más profundo de mi ser. Levanto la mirada como para verla en algún lugar y luego la bajo y se pierde en el tejido que reposa en mi regazo.

5 comentarios:

Soledad Venegas Nava dijo...

Hola Tammy, que maravillos que te has conectado con el cuento, es un cuento muy lindo y ademas muy intenso, cuando la vida nos da la vuelta en un abrir y cerrar de ojos, pero como dice el cuento así es la vida, y nos tocará en cuequier momento estar del lado de la abuela que ve si historia entre sus dedos y su regazo.
Te admiro y creo que llevas un gran dolor y una nostalgía en tu interior con tus amadas princesas, yo opino que ellas si han recibido y lo atesoran, recibeun gran saludo y gracias por tu bella historia.
Un abrazo en la distancia.

Mariel dijo...

Hermoso el cuento amiga, me ha alegrado mucho leerte, siempre extraño nuestras conversaciones de messenger, y atesoro tus bellos regalos, gracias por compartirlo todo como siempre haz hecho, y sabe que en mmi siempre tienes una amiga que te aprecia con todo su corazon. Besos.

Tia Deny dijo...

Hola amiga muy linda la historia de la abuela, y tu historia lo es también, la vida esta llena de momentos disfruta, cada uno de ellos siempre con mucho amor, tqm, la estoy pasando bien. Te dejo un fuerte abrazo

Luna dijo...

Hola Mi Querida Tammy!....No eres la unica que te sientes asi,Yo me identifico contigo...pues vi algo parecido en cuanto a tejerle a sus familiares se refiere....pero nada ,continuo tejiendo con mucho amor y lo que no se aprecia YO lo dono a quien quizas lo necesita mucho mas y lo aprecia muchisimo mas .Sin pensar quizas de a donde viene...pero lo recibe con amor porque ya sea un gorro o una bufanda les cubrira el frio,la necesidad de sentirse cobijado-a.Me quedo con esa satisfaccion de que a alguien le llegara muy bien a sus manos.
La caja que mencionas a donde guardas esos preciosos tejidos ....es y sera super interesante.Llena de amor,recuerdos,trabajo y dedicacion a una de las cosas que mas te gusto hacer y para los tuyos.
A mi no se me habia ocurrido llenar una caja y tenerla guardada...muy lindo.
Cuando mencionas lo de las lanas y hilos ....que llegas con los bolsos de la tienda llenas de ellas .....a mi tambien mi esposo me mira y habeses sonrie...a veces No....y le contesto para despejar mi mente y cubrir las cabecitas de alguien que lo necesita.....Ya sea un gorro,bufanda o cuadritos de la abuela....lo que me slaga del corazon.
Los amigurumis ...son mayormente para mis sobrinas y regalitos ....que hasta a mi isla Puerto rico han llegado.....!
Muchas de nosotras ...Creo ....nos identificamos con lo plasmado en este lindo "POST" o " Entrada ".
Lo de la Abuela esta divino.
Gracias por ofrecernos parte de tu vida ,sentimientos y pensamientos....pero con esto quiero decirte ...que NO estas sola....somos dos ...Dios te bendiga!....un fuerte abrazo!

Luna

aliciamari dijo...

HOLA TAMMY, ME E SENTIDO IDENTIFICADA CON TUS PALABRAS, E DEJADO DE TEJERLE A MIS PRINCESAS PORQUE NO LO USAN,TEJO Y LLENO CAJAS QUE DE VEZ EN CUANDO SE VACÍAN EN ALGÚN HOGAR DE NIÑOS O ABUELOS,PLACARES, PUERTAS Y CAJONES DESPARRAMAN LANAS E HILOS COMO MANA, PERO NUNCA ES SUFICIENTE LO COMPRADO, MIS MANOS DICEN TEJER, TEJER, TEJER, ME DA VIDA ME LLENA EL ALMA, SERA QUE YA LLEGUE A ESA EDAD??NO SE PARA QUIEN TEJO PERO SIEMPRE PIENSO QUE A ALGUIEN ABRIGARA!!!TAMMY TUS PALABRAS PARECEN QUE ME ESTÁN DESCRIBIENDO, Y CUENTO ES HERMOSO,PERO SERA QUE TRANSITAREMOS TODAS LAS TEJEDORAS ESE CAMINO???
UN FUERTE ABRAZO!!!! Y MUCHOS CARIÑOS PARA TI!!!